Economía

La Economía del Fastidio le cuesta a cada hogar argentino $23.912 por mes

La “economía del fastidio” se volvió una categoría silenciosa pero muy presente en la Argentina.
02/06/2026

Desde Focus Market muestran que hay un costo que no figura en ninguna factura pero lo paga cada consumidor argentino: el tiempo perdido, los cargos sorpresa y los trámites diseñados para agotar. Por primera vez, ese costo tiene una estimación para la Argentina.

“La “economía del fastidio” se volvió una categoría silenciosa pero muy presente en la Argentina actual: costos ocultos, trámites interminables, servicios imprevisibles y tiempo perdido que terminan afectando tanto el consumo como la productividad. En un contexto donde la inflación dejó de ser el único problema visible, empieza a pesar también el desgaste cotidiano de operar en una economía friccionada”, expresó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

Quería dar de baja su línea de celular. Lo que siguió fue una hora de su vida que no va a recuperar. Lo derivaron de un operador a otro, cada uno solicitándole los mismos datos desde el principio. Cuando finalmente alguien inició el proceso de baja, le preguntó el motivo. Para cortar con la conversación, respondió que se mudaba a Noruega. La respuesta del operador fue impecable: que podía cederle la línea a un familiar.

La escena podría ser el argumento de una comedia, pero es una experiencia real y, para millones de consumidores argentinos, completamente reconocible. Tiene nombre: Economía del Fastidio.

El concepto fue acuñado por los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney en un informe publicado en 2025 por Groundwork Collaborative. Lo definen como el conjunto de costos que los consumidores pagan en tiempo, dinero e irritación para navegar su vida cotidiana: horas en espera con atención al cliente, tarifas sorpresa que aparecen en el último paso del checkout, suscripciones que se renuevan solas a precios que nadie recordaba, trámites diseñados para agotar antes que para resolver. No se trata solo de ineficiencia: muchas de estas prácticas son deliberadas. Las empresas hacen fácil lo que les conviene y difícil lo que el consumidor necesita.

 

Por  Damián Di Pace

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