Protección Contra Descargas Atmosféricas
Cuatro caballos muertos por un rayo en San Isidro
El miércoles 21 de octubre, cuatro yeguas de polo murieron como consecuencia de una descarga atmosférica registrada en la cancha número 6 del Jockey Club de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Otros dos animales resultaron afectados, pero sobrevivieron. Un trabajador que se encontraba cerca debió recibir asistencia médica.
El hecho merece un análisis que vaya más allá del impacto de la noticia. Desde el punto de vista de la seguridad eléctrica, constituye un ejemplo de los peligros que generan los rayos, incluso sobre personas o animales que no reciben necesariamente el impacto directo de la descarga.
¿Por qué un solo rayo puede matar a cuatro caballos?
Una de las explicaciones técnicas más importantes es el fenómeno conocido como tensión de paso.
Cuando un rayo impacta en el terreno, una parte de la corriente eléctrica se dispersa por el suelo, produciendo diferencias de potencial entre puntos separados por determinadas distancias.
Esquema conceptual: al existir diferentes potenciales eléctricos entre las patas delanteras y traseras, puede circular una corriente peligrosa a través del animal.
Los caballos son particularmente vulnerables porque la separación entre sus patas delanteras y traseras es considerablemente mayor que la distancia habitual entre los pies de una persona de pie. Esto puede generar una diferencia de tensión suficiente para producir una corriente que atraviese órganos vitales y provoque un paro cardíaco.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS) reconoce a las corrientes que circulan por el suelo como una causa importante de muerte de animales durante tormentas eléctricas.
La importancia de los elementos metálicos
Según información publicada por LA NACION, la descarga habría impactado sobre un cable de acero próximo a los animales.
Esta circunstancia introduce otro fenómeno relevante: la transferencia del potencial eléctrico por elementos conductores.
Los alambrados, cercos, cables de acero y otras estructuras metálicas pueden conducir parte de la corriente de un rayo y extender sus efectos hacia sectores alejados del punto de impacto.
Por este motivo, la protección contra descargas atmosféricas no puede limitarse únicamente a instalar un pararrayos. Es necesario estudiar los caminos que puede recorrer la corriente, las puestas a tierra, las uniones equipotenciales y las características del terreno.
Sin una investigación técnica del lugar, no es posible determinar cuánto influyeron el cable metálico y la tensión de paso en este accidente.
¿Se podría haber evitado esta tragedia?
La respuesta requiere prudencia. No es posible asegurar que un pararrayos convencional hubiera evitado este accidente.
Los sistemas de protección contra el rayo, proyectados conforme a normas como la serie IEC 62305, permiten reducir riesgos, pero no eliminarlos completamente. En particular, proteger grandes superficies abiertas, como canchas de polo, campos deportivos o establecimientos rurales, presenta dificultades especiales.
Una estrategia de prevención debería contemplar:
- Evaluar el riesgo de descargas atmosféricas considerando las instalaciones y su utilización.
- Estudiar los sistemas de protección externa, puesta a tierra y equipotencialidad de estructuras metálicas.
- Analizar la exposición de personas y animales a tensiones de paso y de contacto.
- Implementar sistemas de detección y alerta de tormentas eléctricas, asociados con protocolos de suspensión de actividades.
- Disponer de refugios apropiados para personas y animales. Los espacios abiertos, árboles aislados y refugios livianos no constituyen protección segura.
La prevención debe comenzar antes de que caiga el rayo
Es importante destacar que el pararrayos no impide la formación de una descarga atmosférica. Su función es ofrecer, dentro de un sistema de protección adecuadamente diseñado, un camino controlado para conducir la corriente hacia tierra y reducir sus consecuencias.
Tampoco debe interpretarse que una puesta a tierra, por sí sola, convierte en segura una cancha abierta durante una tormenta.
La medida preventiva más importante es evitar que personas y animales permanezcan expuestos cuando existe actividad eléctrica atmosférica. Si se escuchan truenos, corresponde suspender las actividades y trasladarse a lugares seguros, sin esperar a que comience la lluvia.
Una reflexión final
La muerte de cuatro caballos en San Isidro representa una pérdida lamentable, pero también deja una advertencia que el sector eléctrico no debería ignorar.
En nuestro país, la protección contra descargas atmosféricas suele relacionarse principalmente con edificios, industrias e instalaciones eléctricas. Sin embargo, los establecimientos rurales, clubes deportivos, hipódromos y espacios recreativos también necesitan evaluaciones específicas de riesgo.
La seguridad eléctrica no termina en los tableros, los interruptores diferenciales o las instalaciones interiores. También comprende los fenómenos naturales capaces de generar diferencias de potencial extraordinariamente peligrosas.
Los rayos no pueden evitarse, pero muchos de sus efectos pueden prevenirse mediante ingeniería, planificación y procedimientos adecuados.
La tragedia de San Isidro debería convertirse en una oportunidad para impulsar una mayor conciencia sobre la protección contra descargas atmosféricas en la Argentina.
FUENTE: LA NACION